Áreas Protegidas Privadas
Buena parte de la biodiversidad del país está en terrenos privados. Por eso, la Ley N° 21.600 abrió un camino para que propietarios, empresas, fundaciones y comunidades sumen sus tierras al esfuerzo de conservación, con reconocimiento oficial y apoyo del Estado. Las áreas protegidas privadas son territorios que sus dueños destinan voluntariamente a la conservación y que, una vez reconocidos por el Servicio, pasan a formar parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas. El propietario mantiene la administración de su predio y se compromete a conservar sus valores naturales mediante un plan de manejo. El Servicio reconoce el área, entrega apoyo técnico y supervisa el cumplimiento de los objetivos.