Visitar un área protegida es una de las mejores formas de valorar la naturaleza de Chile. Para que esa experiencia sea sostenible, las actividades dentro de estas áreas se regulan según su categoría y su plan de manejo. La regla de fondo es simple: se puede disfrutar del entorno, siempre que no se ponga en riesgo lo que se busca conservar. La intensidad de uso permitida depende de la categoría. Un parque nacional está pensado para el turismo de naturaleza y la educación; un monumento natural protege un objeto o especie específica. Antes de planificar tu visita, revisa la información del área a la que quieres ir.