En una edición online del ciclo Encuentros SBAP, el Dr. Rodrigo Oyanedel planteó los desafíos y oportunidades que existen para fiscalizar estas prácticas ilícitas. En la cita, planteó cómo fortalecer un enfoque interdisciplinario para mejorar la gestión de los ecosistemas costeros.
La conservación marina es uno de los principales desafíos del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas. Precisamente, este fue el tema central de una nueva edición del ciclo Encuentros SBAP, titulada: “Enfoque interdisciplinario para la gestión, manejo y conservación costera”.
La jornada contó con la exposición del Dr. Rodrigo Oyanedel, biólogo marino y doctor de la Universidad de Oxford, fundador de la Fundación Mar Futura e investigador del Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera (SECOS). Durante su presentación, el especialista abordó el incumplimiento normativo en la gestión y conservación costera, con especial énfasis en la pesca ilegal y en la necesidad de avanzar hacia respuestas más integrales.
Durante la exposición, uno de los principales mensajes fue que cumplimiento y fiscalización no son sinónimos. Si bien la fiscalización es indispensable, Oyanedel planteó que por sí sola no basta para modificar conductas ni asegurar resultados sostenidos en el tiempo. En esa línea, destacó la importancia de combinar educación, participación ciudadana, legitimidad de las normas, análisis de riesgo, monitoreo permanente y fiscalización estratégica.
“El incumplimiento en conservación no puede entenderse desde una sola disciplina. No basta con mirar la norma o aumentar la fiscalización, también hay que comprender los incentivos económicos, las normas sociales, la legitimidad de las reglas y los impactos ecológicos reales. La conservación efectiva requiere anticiparse, aprender y ajustar las estrategias en el tiempo”, señaló el Dr. Rodrigo Oyanedel.
Durante la charla, el expositor también presentó antecedentes sobre la magnitud de la pesca ilegal, una amenaza que genera pérdidas económicas millonarias a nivel global, afecta la seguridad alimentaria y dificulta la recuperación de pesquerías sobreexplotadas. También revisó herramientas científicas aplicadas a la gestión pública, como modelos predictivos, análisis de mercados ilegales, encuestas de percepción de riesgo y monitoreo acústico mediante hidrófonos de bajo costo.
Desde el Servicio se valoró la realización de este tipo de espacios, que permiten acercar evidencia científica y discusión técnica a los desafíos concretos de la gestión pública ambiental.
“Para el Servicio, estos encuentros representan una valiosa oportunidad para fortalecer capacidades, promover el intercambio técnico y vincular la ciencia con la toma de decisiones. La fiscalización ambiental del Servicio, se concibe como un proceso que va más allá del ámbito sancionatorio, contribuyendo directamente a la generación de información clave para la gestión. En ese sentido, instancias como esta requieren precisamente de conocimiento aplicado, coordinación institucional y herramientas que permitan una acción más efectiva en el territorio”, concluyó Fernanda Benavente, jefa del Departamento de Coordinación de Fiscalización Ambiental.