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Áreas Protegidas Gestión del Cambio
12 ago. 2026

Servicio completa despliegue nacional de Mesas de Gestión del Cambio y abre nueva etapa de preparación para 2027

Con las jornadas realizadas en Atacama y Coquimbo, reprogramadas debido a las contingencias meteorológicas que afectaron a ambas regiones, el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas completó la reactivación de estas instancias en las 16 regiones del país. El trabajo entra ahora en una fase de seguimiento y preparación operacional junto a CONAF, guardaparques, trabajadores y autoridades regionales.

POSADA gdc Atacama

Desde Arica y Parinacota hasta Magallanes, las 16 regiones del país cuentan nuevamente con una Mesa Regional de Gestión del Cambio activa para preparar la futura integración de las áreas protegidas actualmente administradas por CONAF al Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas. Con las sesiones desarrolladas esta semana en Atacama y Coquimbo (que debieron ser reprogramadas debido a la situación meteorológica que afectó a ambas regiones), el Servicio completó el despliegue nacional iniciado en julio y dio paso a una nueva etapa de la Estrategia de Gestión del Cambio 2026-2027: llevar la planificación a tareas concretas en cada territorio y anticipar las brechas que deben resolverse antes del traspaso previsto para marzo de 2027.

Las mesas han reunido a direcciones regionales del Servicio y CONAF, seremis de Medio Ambiente y Agricultura, equipos técnicos, guardaparques, representantes sindicales y del Consejo Nacional de Guardaparques. Su propósito es que las particularidades de cada región formen parte de la preparación del proceso, resguardando como prioridad la continuidad de la gestión de las áreas protegidas, los derechos de las personas trabajadoras y la experiencia acumulada por quienes han desarrollado históricamente esta labor.

Esta nueva fase se estructura en seis ejes: gobernanza y conducción estratégica; capacidades institucionales; modelo de gestión de las áreas protegidas; preparación y alistamiento operacional; personas y gestión del cambio; y comunicación estratégica y confianza institucional. Junto a las mesas, los grupos técnicos regionales tendrán la responsabilidad de profundizar el levantamiento de información, identificar riesgos y coordinar soluciones entre ambas instituciones.

Atacama: preparación operacional y participación de los equipos

La Mesa Regional de Atacama se realizó el 10 de agosto y abordó la continuidad operacional, la preparación de procedimientos, el levantamiento de bienes, contratos y recursos, además del acompañamiento a las personas durante la transición.

Participaron el director regional subrogante del Servicio, Rodrigo González Pinto; la jefa de Gabinete de la Dirección Nacional, Karla Oyarzo; la asesora de la Dirección Nacional Coralie Dubost; el encargado regional de Administración y Finanzas, Fernando Maldonado Díaz, y el encargado regional de Personas, Rubén Carmona Tapia.

También estuvieron presentes el seremi del Medio Ambiente, David Olivares Calvo; el director regional de CONAF, Mauricio Sepúlveda Marklein; el jefe del Departamento de Áreas Silvestres Protegidas de CONAF, Jorge Carabantes Ahumada; el representante del Sindicato Nacional de Guardaparques, Moisés Grimberg Pardo; el delegado del Consejo Nacional de Guardaparques, Mauricio Torres, y la representante de la Seremi de Agricultura, Ana Catalán.

 

 

La jornada dejó como compromisos avanzar conjuntamente en la validación de información crítica, elaborar el Plan Regional de Gestión del Cambio y su matriz de continuidad operacional, y desarrollar talleres y simulaciones que permitan preparar los procedimientos que deberán estar operativos al concretarse el traspaso. La planificación regional deberá incorporar además contingencias propias de Atacama, entre ellas las condiciones climáticas y el fenómeno del desierto florido.

Coquimbo: una planificación adaptada al territorio

Un día después, la Mesa Regional de Coquimbo retomó el trabajo en dependencias de CONAF. La conversación puso especial atención en las características propias de la región, entre ellas la relación con comunidades agrícolas, los ciclos ambientales del territorio, la gestión de recursos hídricos y la necesidad de mantener capacidades para responder frente a emergencias e incendios forestales.

 

 

Participaron la directora regional del Servicio, Paula Martínez; el representante de la Seremi del Medio Ambiente, Rodrigo Soto; el director regional de CONAF y seremi subrogante de Agricultura, Roberto Valdés; el guardaparque y representante del Sindicato Nacional de Guardaparques, Roberto Cisternas; y la jefa de Áreas Protegidas de CONAF, Carla Louit.

Por parte del Servicio asistieron además la asesora de la Dirección Nacional, Coralie Dubost; la jefa de Gabinete Karla Oyarzo; la profesional de Áreas Protegidas, Fernanda Zenteno, y la encargada jurídica regional Elisa Palma.

La mesa acordó iniciar el trabajo conjunto de la matriz operacional, incorporando las consecuencias de los recientes eventos meteorológicos sobre conectividad, accesibilidad, compras y funcionamiento regional. También se abordaron la digitalización de procedimientos, la preparación de capacitaciones y la necesidad de mantener una comunicación permanente con funcionarios, autoridades y actores territoriales.

Del despliegue a la implementación

La reactivación de las Mesas Regionales marcaron el término de una primera etapa de despliegue y el inicio de un período de trabajo operativo que continuará durante los próximos meses.

El desafío será transformar los diagnósticos regionales en planes de acción, probar procedimientos antes de su implementación, preparar las capacidades institucionales y mantener una coordinación permanente entre el Servicio, CONAF y las personas que hoy sostienen diariamente la gestión de las áreas protegidas.

Las mesas volverán a sesionar durante los próximos meses para revisar avances, identificar brechas y adoptar medidas frente a las contingencias de cada territorio. Con ello, la Estrategia de Gestión del Cambio entra en una fase decisiva: preparar desde las regiones una transición ordenada, participativa y capaz de asegurar que la protección de la naturaleza y el funcionamiento de las áreas protegidas mantengan su continuidad durante todo el proceso.