El Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático respaldó la actualización de los Apéndices de la Convención CITES, que incorpora a la palma chilena al nivel más estricto de protección frente al comercio internacional. La decisión también alcanza a mantarrayas, tiburón ballena y otras especies presentes en el país, reforzando las herramientas disponibles para su conservación.
La palma chilena (Jubaea chilensis), una de las especies más emblemáticas y singulares del patrimonio natural del país, contará con una protección internacional más estricta frente al comercio. El Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático se pronunció favorablemente sobre el decreto que actualiza los Apéndices de la Convención CITES, incorporando a esta especie endémica de Chile al Apéndice I del tratado.
La decisión refuerza las herramientas disponibles para enfrentar una de las presiones que afectan a especies amenazadas, como es su extracción y comercialización internacional. Para el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, la actualización se inserta en una mirada más amplia de conservación, que busca reducir amenazas, recuperar especies y ecosistemas y fortalecer la capacidad del Estado para proteger la biodiversidad dentro y fuera de las áreas protegidas.
La palma chilena está clasificada En Peligro y su incorporación al Apéndice I fue solicitada por Chile. Se trata del nivel de mayor protección establecido por CITES y restringe prácticamente el comercio internacional de ejemplares o productos asociados a fines no comerciales.
En estos casos, cualquier operación requiere permisos tanto del país exportador como del importador, además del pronunciamiento de las autoridades científicas competentes, que deben determinar que la transacción no representa un riesgo para la supervivencia de la especie.
La medida adquiere especial relevancia para una especie que, además de enfrentar presiones históricas sobre sus poblaciones, ha sido afectada por incendios forestales y otros factores que amenazan los ecosistemas donde todavía se desarrolla.
La ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, valoró la decisión y destacó su alcance para la protección del patrimonio natural chileno. “Esta actualización es una tremenda noticia para Chile. Nos permite proteger de mejor forma a especies como la palma chilena, que es endémica de nuestro país y está clasificada en peligro. Es un ejemplo concreto de cómo el trabajo internacional se traduce en un resguardo real para nuestro patrimonio natural”, señaló.

Mayor protección para especies marinas
La actualización de CITES incorpora también modificaciones relevantes para especies presentes en los ecosistemas marinos de Chile.
Las mantarrayas de la familia Mobulidae y el tiburón ballena (Rhincodon typus) pasarán desde el Apéndice II al Apéndice I, aumentando las restricciones aplicables a su comercio internacional.
También serán incorporadas al Apéndice II tres especies presentes en Chile y clasificadas en algún grado de amenaza en el país, como el cazón o tollo cazón (Galeorhinus galeus), dos especies de tollo pertenecientes al género Mustelus y la araña pollito (Grammostola rosea).
En estos casos, el comercio internacional podrá mantenerse, pero deberá cumplir las exigencias establecidas por CITES, entre ellas la obtención de permisos emitidos por la autoridad administrativa del país exportador.
Una herramienta internacional para la conservación
La actualización amplía el marco de protección para especies cuya conservación depende no solo de acciones dentro de sus hábitats, sino también de la capacidad de controlar las presiones que operan fuera de ellos.
Ese enfoque es consistente con la misión del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, que contempla la conservación y recuperación de especies y ecosistemas, la gestión de amenazas y la implementación de instrumentos destinados a abordar la pérdida de biodiversidad de manera integral.
La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) está vigente desde 1975 y actualmente reúne a 185 países. Su propósito es asegurar que el comercio internacional de especies silvestres sea legal, sostenible y no comprometa su supervivencia en estado natural.
El acuerdo regula actualmente el intercambio de más de 41.000 especies de flora y fauna en el mundo, cerca de 350 de ellas presentes en Chile.
Las especies se distribuyen en tres apéndices según el nivel de protección requerido. El Apéndice I establece las mayores restricciones para aquellas amenazadas de extinción; el Apéndice II regula especies cuyo comercio debe mantenerse bajo control para evitar que lleguen a una situación crítica; mientras que el Apéndice III incluye aquellas cuya protección ha sido solicitada específicamente por alguno de los países miembros.
Con la nueva actualización, Chile suma una herramienta adicional para proteger especies de alto valor ecológico y reforzar una política de conservación que requiere actuar simultáneamente sobre sus hábitats, sus amenazas y las presiones que pueden comprometer su permanencia en el tiempo.