El primer monitoreo interinstitucional que lidera el Servicio contó con la participación de Conaf, Sernapesca, Sernatur, Ministerio del Medio Ambiente, Universidad de Magallanes, Seremi del Medio Ambiente y WCS Chile.
Este octubre, el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas realizó su primera expedición por los fiordos y canales de Magallanes con destino al Área de Conservación de Múltiples Usos (ACMU) Seno Almirantazgo. Se trató, además, del primer monitoreo interinstitucional que lidera, el que tenía como objetivo observar de cerca los objetos de protección de una de las dos ACMU que actualmente administra.
Este primer monitoreo contó con la participación de Conaf, Sernapesca, Sernatur, Ministerio del Medio Ambiente, Universidad de Magallanes, Seremi del Medio Ambiente y WCS Chile y develó realidades opuestas: por una parte, se confirmó la continua presencia de residuos domiciliarios en bahía Jackson, rincón de Tierra del Fuego que alberga una importante colonia de elefantes marinos; mientras que en el islote Albatros contabilizaron, al menos, 15 huevos de albatros de ceja negra, dato auspicioso que da cuenta de la presencia reproductiva de esta especie en el sector.
Albatros de ceja negra (Thalassarche melanophris). Crédito: Cristóbal Arredondo-WCS Chile
Creada en 2018, el ACMU Seno Almirantazgo tiene una superficie total de 764 km2 y baña las costas del Parque Nacional Alberto de Agostini, Parque Nacional Yendegaia y del Parque Karukinka (WCS Chile). Cuenta con plan de manejo aprobado este año, el que tiene como objetivo resguardar el patrimonio natural del área, asegurando la compatibilidad de las actividades humanas que se desarrollan y los objetos de protección definidos.
Entre los objetos de protección del ACMU están la colonia reproductiva y área de alimentación de albatros de ceja negra y las zonas de descanso, muda y reproducción del elefante marino del sur, y los hábitats proglaciares, todos ellos monitoreados por la expedición que navegó por una semana al sur de Tierra del Fuego.
Elefante marino del sur (Mirounga leonina)
El islote Albatros es un Bien Nacional Público (BNP) con tan solo 2,44 hectáreas de superficie total, pero que alberga una rica biodiversidad, destacando más de 40 especies distintas de aves. En él habita una de las seis colonias reproductivas de esta especie en Chile y la única en aguas interiores.
La colonia reproductiva fue descubierta en 2003 y es monitoreada desde entonces por WCS Chile. La organización realiza un esfuerzo no solo para conocer la dinámica de esta especie, sino también de sus depredadores, considerando el marcaje de nidos e instalación de cámaras y trampas de captura de visón.
El equipo liderado por el Servicio recorrió el islote, confirmando la presencia de, al menos, 15 huevos de albatros de ceja negra. De esta manera, la colonia sigue dando señales de su continuidad en esta pequeña isla, aun cuando en los últimos años no se ha observado éxito reproductivo, principalmente por la acción de cóndores. En el islote, además, se ha confirmado la presencia de visón americano, especie exótica invasora presente en el ACMU. “Esta dinámica entre especies nativas y la presencia de especies exóticas nos confirma que es prioritario mantener monitoreos continuos que permitan establecer adecuadas medidas de gestión y administración en esta área protegida”, comentó Francisco Brañas, gestor regional de Áreas Marinas Protegidas.
El monitoreo contempló el uso de drones y fotogrametría, que permitirá realizar un análisis de ocupación de la colonia de elefantes marinos de bahía Jackson. Por otra parte, en la misma bahía que elefantes marinos han elegido para mudar piel y reproducirse en las últimas dos décadas (descrita por primera vez en 2006), abundan los residuos que llegan allí producto de las corrientes marinas. En esta oportunidad, la expedición realizó una limpieza del lugar que, si bien no termina con el problema, sí contribuye a un ambiente más sano para estos individuos.
Los residuos son una amenaza para los ecosistemas australes y especialmente para los objetos de protección de las áreas protegidas; es por ello que la expedición realizó un mapeo de lugares donde se detectó la presencia de microbasurales.
La expedición fue coordinada por el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y cuenta con un equipo técnico para el análisis de residuo, de la Seremi del Medio Ambiente y análisis de datos por parte de WCS Chile. Además, fue financiada gracias al convenio de colaboración entre el Ministerio de Medio Ambiente y Fondo Naturaleza Chile.
“Esto da cuenta de la importancia de la integración público-privada en la conservación. Este monitoreo colaborativo, donde participaron instituciones públicas y privadas, permitió aumentar la cobertura de cámaras trampa hacia sectores que nunca habían sido monitoreados con esta tecnología, y corresponde a la continuidad de procesos que se desarrollan desde 2019, y que en el marco de la nueva institucionalidad ambiental serán coordinados por SBAP”, comentó Juan Francisco Pizarro, jefe regional de Biodiversidad.